Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y especializado en Marketing, Marc Font (Barcelona, 1981), decidió dejar en 2010 su puesto de Retail Manager en una multinacional del sector electrónico para irse a viajar durante un año. Hoy es uno de los propietarios de la tienda de productos artesanos de Nepal Himalayan Paradise, trabajo que combina con sus viajes al país asiático para comprar los productos y hacer de guía a grupos de viajeros.

Dice que en 6 años no se ha arrepentido ni un solo día de haber cambiado drásticamente de vida. Nos lo cuenta mientras tomamos un té chai con especias en su tienda, en pleno barrio de Gracia en Barcelona.

Una entrevista de Raquel

¿Qué te llevó a tomar la decisión de dejar tu trabajo e irte a viajar?

Aunque la semilla llevaba ya tiempo creciendo en mi interior, el detonante fue un día en 2010 cuando mi jefe me llamó para felicitarme por mi trabajo. Me dijo que si seguía así, en 3 años ocuparía su puesto. Tenía 29 años.

¿Qué pasó?

En un primer momento me alegré, pero al cabo de unas horas fui viendo que aquello no era lo que quería. Desde que acabé la universidad había trabajado sin parar y había ido ascendiendo hasta tal punto que iba acumulando cargos y, consecuentemente, responsabilidad y carga de trabajo. En 2010 llevaba tal estrés que no tenía ni un minuto para mí, para estar con mi familia, con mis amigos. Tenía un buen sueldo pero no tenía tiempo para gastarlo ni para disfrutarlo. Así que tomé una decisión: les comuniqué que en 6 meses dejaba la empresa.

¿Cuál fue la reacción?

Mi entorno familiar lo entendió desde el minuto cero porque habían visto el desgaste que llevaba. En el mundo profesional, me decían que estaba loco: ¡cómo lo iba a dejar todo con 29 años y la proyección que tenía! A algunos compañeros les costó mucho entenderlo. Aún así, me dejaron la puerta abierta para que volviera cuando quisiera. Y eso también reconforta: irte bien.

Para ti, ¿qué supuso tomar esa decisión?

Llegar a eso no fue fácil. El proceso fue duro y largo. Quería romper con todo pero me sentía culpable: había estudiado muchos años para trabajar de lo que hacía, había invertido años de mi vida en formarme, me había esforzado en mis primeras experiencias laborales para ir promocionando. Y en ese momento iba a renunciar a todo aquello que la sociedad me había enseñado: el camino que debía seguir. Pero el camino lo escribimos nosotros y, en ese momento, mi vida no estaba equilibrada: mi parte profesional pesaba mucho más que la personal. No era feliz.

Y a finales de 2010, decides irte a viajar durante año. ¿Cómo fue la experiencia?

Viajar durante un año me cambió la vida: visité India, Nepal, Birmania, Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam, Indonesia, Singapur, Nueva Zelanda, las Islas Cook y Estados Unidos. Y durante ese año fue creciendo la idea de trabajar con algo relacionado con los viajes: tenía claro que volver a lo que hacía antes de irme, no me llenaba.

A mi vuelta del viaje, en febrero de 2012, conocí a una pareja que había montado una tienda de productos nepalíes. La iban a cerrar por motivos personales. Con mi pareja de entonces decidimos reabrirla.

¿Por qué una tienda de artesanía nepalí?

Me ha gustado mucho siempre la artesanía asiática y vi una oportunidad para englobar mi pasión por viajar y el gusto por la artesanía. Desde entonces, viajo un mes en invierno y dos o tres meses en verano para adquirir los productos –tés, ropa, libros, inciensos, etc.-, siguiendo los principios de comercio justo y además hago de guía turístico para diferentes agencias de viajes.

¿Cómo te aseguras que se sigan los principios de comercio justo?

Trabajamos con ONG’s que tienen talleres de artesanía para tener unos ingresos extra; cooperativas de comercio justo que tienen el sello Fair Trade Stamp y que apoyan a diferentes talleres artesanos pequeños; y directamente con talleres artesanos que, aunque no tengan el sello por dimensión, siguen cierta ética y criterios.

Intentamos establecer relaciones comerciales a largo plazo. Cuando explicamos el proyecto a un artesano, le garantizamos que, si sigue los criterios de comercio justo, le compraremos cada 6 meses. Como yo no estoy allí todo el tiempo, Diwakar, un amigo nepalí que también trabaja para Himalayan Paradise, hace el seguimiento visitando periódicamente los talleres y las tiendas.

¿Y cómo se refleja esa pasión por los viajes en la tienda?

Desde los inicios siempre había querido que la tienda fuera algo más que una tienda de productos. Es por ello que, además de ofrecer artesanía, tenemos un tablón para poner en contacto viajeros, organizamos cursos y presentaciones, etc. Y, ahora, en menos de un mes, organizamos el primer viaje a Nepal desde la tienda con un grupo de 11 viajeros durante quince días en los que intentaremos dar una foto real del país, de su gente y de su cultura.

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Tras casi un año del terremoto que sacudió Nepal, ¿cómo está el país ahora?

nepalVolví a principios de septiembre del pasado año y me encontré con un país apagado, con la gente muy tocada y un ambiente entristecido. Aún no se han hecho trabajos de reconstrucción -se prevé que el gobierno empiece los trabajos a finales de marzo-. Y lo único que se ha hecho ha sido por iniciativa civil: nepalíes que se han organizado y que, también, con ayuda de ONG’s, se han movilizado. La ayuda que está canalizada por el gobierno no ha llegado. Y los nepalíes sienten cierto abandono por parte de los organismos oficiales.

Además, hasta hace pocos días el país estaba sufriendo un bloqueo encubierto de la frontera con la India (puedes leer más aquí), provocando escasez de suministros (gasolina, gas, alimentos, medicamentos, etc.) y golpeando de nuevo la moral de su gente. Pero los conozco y son un pueblo muy fuerte. Saldrán adelante.

¿Qué se puede hacer?

Hay muchas maneras de ayudar a Nepal: hacer donaciones, colaborar con alguna ONG, hacer un voluntariado y, por supuesto, viajar allí. Visitar ahora Nepal, cuando debido al terremoto del año pasado el número de turistas se ha desplomado, es una gran forma de ayudar a su gente. Y ellos lo agradecerán como pocos pueblos en el mundo.

Hace seis años que decidiste cambiar de vida, ¿cuál es el balance?

Cambiar de vida es una decisión para la que siempre encontrarás excusas: los estudios que has realizado, la casa, la hipoteca. Un cambio implica incertidumbre y la incertidumbre provoca miedo por naturaleza. Pero si por un segundo te olvidas de las señales que te manda la cabeza, dejarás que lo que sea que te haga feliz vaya creciendo desde la ilusión y pueda más que las excusas. En mi caso, después de 6 años, no me he arrepentido ni un solo día de la decisión que tomé. Cuando haces algo que te gusta, lo das absolutamente todo.


Esta es la historia de alguien que conocí en un aeropuerto, después pasaría a estar entre mis amigos y me inspiraría a perseguir mis sueños. Si quieres conocer mi historia, te invito a leer: 

El día que decidí dejarlo todo e irme