berenice-alabau215 de diciembre de 2013 – Crecí con mis amigos del barrio. Jugando a canicas, a la ‘baldufa’, aprendiendo a montar en bicicleta de forma kamikaze de la mano de Fernando y pasando horas y horas encima de unos patines.

Recuerdo con cariño las aventuras de fin de semana con mi hermano en Vilanova i la Geltrú, cuando aquel bosque que había delante de la casa donde estábamos, se convertía en un lugar mágico donde vivíamos innumerables aventuras.

Fui haciéndome mayor y comencé a tener inquietudes para dejarlo todo e irme lejos. Primero me fui del barrio, después de mi ciudad y un día, sin darme cuenta, estaba pensando en las ganas que tenía de ver mundo.

Mi primer viaje fuera de Europa fue a Marruecos. Entonces no lo supe pero ese viaje cambiaría mi vida: esos colores, el olor a comino impregnado por todas partes, esa manera de vivir tan diferente. Era otro mundo: simplemente, me cautivó.

Desde entonces no he dejado de viajar. Y viajando he descubierto un rincón del mundo, el Sur de Asia, donde me he enamorado perdidamente de su gente. Gente que sin ni siquiera un par de zapatos, siempre tiene una sincera sonrisa en los labios para regalarte.

Decidí que algún día me marcharía a vivir una temporada, sin prisas,  sin el agobio de un solo mes de vacaciones. Quería impregnarme de esa paz, de esa felicidad, de esa humildad que en el mundo occidental tenemos tan olvidada.

El tiempo ha ido pasando y nunca he dejado de soñar en el día en que cogería mi inseparable compañera de aventuras (mi mochila) y me iría a recorrer mundo. Aunque mil veces me lo he planteado, siempre he encontrado excusas para no hacerlo: la familia, los amigos, el trabajo y un largo etc. de miedos. Barreras que nuestra mente nos pone para no salir de nuestra zona de confort.

Quien me iba a decir que aquella conversación de una tarde del pasado mes de julio, haría un ‘clac’ en mi interior y me llevaría a poner en marcha, por fin, este proyecto.

Hoy,  después de cinco meses en esta fría mañana de diciembre, me encuentro en casa, sola, escribiendo estas palabras con un único billete de avión, el de ida y………… Soñando Despierta

Verenice Alabau

Una persona afortunada de tener a mi alrededor personas maravillosas que no han dejado nunca de alentarme.